Día 20- El Mad Max permite una conducción deportiva en cualquier tipo de terreno. En espacios abiertos y con poco tránsito es donde mejor responde el Zanella, aprovechando que cuenta con un motor que tiene su pico de rendimiento en altas velocidades.
Con un espacio abierto y sin circulación de otros vehículos, un día soleado y con agradable temperatura y el depósito de combustible lleno, sólo hay que equiparse con ropa deportiva, casco, guantes, botas, antiparras, para disfrutar toda la potencia y agilidad que nos brinda este cuatriciclo.
Al motor de la Mad Max le gusta ir bien arriba y es ahí donde más respira y ofrece lo mejor de sí, sacudiendo el tren trasero entre curva y curva y transmitiendo toda la potencia a las grandes ruedas traseras.
A falta de un tacómetro o un banco de pruebas, se deduce que el torque máximo de este motor se presenta aproximadamente a las 6.500 rpm, momento en el cual explota, con un empuje contundente que hace que el vehículo se desplace con mucha fuerza.
Gracias a los complementos de la parte ciclo, como el conjunto de suspensiones, el ancho manillar y las pisaderas de aluminio, se puede practicar una conducción deportiva segura y precisa. Dependiendo de cual sea el terreno favorito de quien lo conduzca, se debe trabajar más o menos con el cuerpo, teniendo en cuenta el agarre y las circunstancias particulares. Se tiene que considerar que el FX300 pesa más de 200 kg, lo que influirá en la forma en que lo muevas de un lado a otro.
Bajo esas advertencias no hay nada de qué preocuparse, porque el Mad Max permite en arena, tierra, ripio y hasta asfalto, hacer todo tipo de "diabluras": derrapes, saltos, bloqueos de rueda, y un largo etcétera que sólo la imaginación del conductor puede definir.
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